El hombre ya bailaba en las cavernas hace unos 9.000 años

La danza era un medio de comunicación social

Así lo indica una teoría de un destacado arqueólogo israelí, que analizó las escenas pintadas en 140 sitios arqueológicos. 

La danza habría servido para organizar las tareas comunitarias de los pueblos primitivos.

JOHN NOBLE WILFORD. The New York Times

Nunca se sabrá en qué momento alguien alzó los brazos por primera vez y dio un giro y unos leves pasos hacia un lado y hacia otro —y bailó—. Las aves y las abejas ya lo hacían a su manera mucho antes. Algunos mamíferos ya practicaban el cortejo a través de una muda poesía de los movimientos. Los humanos quizá fueran novatos, pero el baile como forma de autoexpresión probablemente se desarrolló temprano en su evolución cultural, quizá tan temprano como la palabra y el lenguaje y casi con certeza para la época en que los seres humanos pintaban las paredes de la cavernas, fabricaban estatuas de arcilla y se adornaban el cuerpo con ornamentos.

Los arqueólogos no saben cómo investigar los orígenes de la danza en la prehistoria porque carecen de pruebas directas, de algo que pueda compararse al arte rupestre de Altamira o Lascaux. Lo más que han podido hacer es extrapolar a partir de las danzas rituales de las sociedades de cazadores-recolectores que han sobrevivido hasta la época moderna.

Un arqueólogo israelí ahora cree haber recolectado un significativo corpus de evidencias sobre la danza, si no en sus comienzos, al menos en una etapa de transición decisiva y poco comprendida de la cultura humana.

Tras examinar más de 400 ejemplos de piedra tallada y escenas pintadas en vasijas provenientes de 140 sitios arqueológicos de la Península Balcánica y Oriente Medio, Yosef Garfinkel, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, ha creado lo que considera un registro ilustrado de la danza de hace 9.000 a 5.000 años. Este registro, aparentemente el más antiguo en su tipo, coincide con el lugar y el momento en que los cazadores de animales salvajes y los recolectores de especies vegetales silvestres se afincaron por primera vez formando aldeas y se convirtieron en pastores y campesinos.

Hace falta imaginación para ver en estas pinturas a los ancestros coreográficos de Fred Astaire y Ginger Rogers o del Bolshoi. Algunas sólo muestran figuras hechas con palotes y cabezas triangulares o sin cabeza, en escenas sumamente esquemáticas que parecen ser danzas. Otras presentan figuras en posturas dinámicas, con los brazos y las piernas flexionados.

Muchas escenas representan a un grupo de personas que forman una fila o circundan completamente una vasija ilustrada tomados de la mano. Hay algunas semejanzas con las danzas folklóricas actuales e incluso con una fila de coristas de Broadway.

La predominancia de lo que parecen ser escenas de baile en el arte de los primeros tiempos del antiguo Oriente Medio, señaló Garfinkel en una entrevista reciente, es indicio de la importancia de la danza en estas comunidades agrícolas carentes de escritura.

"La danza era un medio de comunicación social en sociedades anteriores a la creación de los estados —dijo—. Era parte del ritual de coordinación de tareas comunitarias".

Más tarde, con la aparición en esta región de los Estados gobernados por reyes y burocracias y la invención de la escritura hace unos 5.000 años, las escenas de danza casi desaparecen de los vasos. "Es de suponer que la gente seguía bailando —dijo Garfinkel— pero los motivos de danza habían perdido su importancia en la sociedad."

En el manuscrito recién terminado de su libro sobre la danza en los comienzos de la agricultura, Garfinkel dice: "En los períodos anteriores a la escuela y la escritura, los rituales comunitarios, simbolizados por el baile, eran los mecanismos básicos para transmitir educación y conocimiento a los miembros adultos de la comunidad y de una generación a otra.

"La prolongada duración de la representación de danzas como motivo artístico predominante, junto con su dispersión en amplias zonas geográficas desde el oeste de Pakistán hasta la cuenca del río Danubio es testimonio de la eficiencia de este motivo como uno de los símbolos más potentes en la evolución de las sociedades humanas".

Aunque Garfinkel recolecta y evalúa esta evidencia desde hace ocho años, su interpretación es nueva para muchos historiadores del arte y arqueólogos. Una primera versión de esta idea aparece sintetizada en 1999 en un artículo de The Cambridge Archaeological Journal of England. Diversos eruditos dijeron que el vínculo que se sugiere entre la danza y la comunicación social en las sociedades anteriores a la escritura era fascinante y razonable, aunque no estuviera probado.

"Creo que Garfinkel está en el camino correcto", dijo el doctor Kent V. Flannery, arqueólogo de la Universidad de Michigan, especializado en agricultura antigua.

El doctor Andrew M. T. Moore, arqueólogo y decano de humanidades del Instituto de Tecnología de Rochester, señaló que la hipótesis le parecía interesante y merecedora de nuevos estudios. Pero advirtió que no debía aceptársela apresuradamente.

Ejemplos en Turquía y Jordania

En su investigación, Garfinkel halló los ejemplos más antiguos del motivo de la danza en el arte en dos sitios arqueológicos de Oriente Medio de 9.000 años de antigüedad.

Talladas en una vasija de piedra desenterrada en Nevali Cori, al sudeste de Turquía, había tres figuras humanas en fila, con la cara hacia adelante, las piernas abiertas y los brazos doblados hacia arriba. Las dos figuras exteriores son más grandes que la central, lo que sugiere que podría tratarse de dos hombres que bailan con una mujer. En muy pocos casos, principalmente en el arte del antiguo Egipto, se ve a los dos sexos bailando juntos.

En Dhuweila, un pequeño campamento arqueológico de Jordania, las tallas en piedra representan una fila de cuatro figuras humanas tomadas de la mano. Tienen el cuello muy largo y cabezas que no parecen humanas. Garfinkel piensa que llevan máscaras, de lo cual se hallaron pruebas en otros sitios.

En milenios posteriores, la mayor parte de las representaciones artísticas de danzas se ha encontrado en pinturas sobre vasos, por lo común pequeñas vasijas para comer y beber. Como observó Garfinkel, las escenas destacan la danza como actividad comunitaria. La atención está puesta en una fila o círculo de figuras idénticas que se mueven en la misma dirección, lo que indica la importancia del grupo por sobre el individuo. "En consecuencia, la danza es una actividad a través de la cual la sociedad inculca la disciplina colectiva a sus miembros", concluyó.

Artículo de www.elmundo.es


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